No lo puedo evitar. Cada vez que ciertas personas aparecen por televisión acude a mi mente la imagen de aquel muellecito de juguete.

Y es que son elementos absolutamente inútiles, que no hacen sino robar espacio, pero que de alguna forma sabes que si los empujas por la escalera más cercana, el verlos caer te pondrá una sonrisa en la cara por el resto del día.


